martes, 8 de diciembre de 2009

¡A por ellos!

¡A por ellos!
“También en Madrid, Cartago vive, vive” Iván Hernández

El domingo 6 de diciembre será un día para recordar. Más de veinte años atrás, la Vieja Metrópoli se convulsionó de forma similar. ¿Razón? En aquella oportunidad el equipo brumoso ganó la pentagonal final para el que luego sería un cierre muy disputado ante el Team florense.

La visita del cuadro manudo al Estadio de Cantarranas estaba cargada de dramatismo e importancia. Le bastaba al cuadro alajuelense el empate, pero antes debía soportar el envite de los locales, quienes ante su público querían vencer a como diera lugar.

Y lejos, muy lejos, en “los madriles”, Iván, Adriana y Natalia, como buenos cartagos, escucharán a través de Internet el partido. Las imágenes las ponía el narrador y ellos sufrían con idéntica emoción que si estuvieran presenciando el juego en el “Fello” Meza.

Al tiempo, en San Isidro de El General, los saprissistas pujaban por derrotar a los entonces líderes del torneo; pero a la postre les llegó el sinsabor con el lógico regreso triste por el Cerro de la Muerte y la despedida del torneo.

Por su lado, en Liberia los anfitriones se las veían y deseaban para derrotar a los guapileños. Al concluir el compromiso sonreían los guanacastecos en apretada clasificación, por un gol, que resultó suficiente.

Ahora recibirán los amarillos a los brujos y después irán de visita al recinto desamparadeño, en una serie incierta entre dos cuadros plagados de futbolistas de mucho nivel.

Lo que sucedía en el otro grupo parecía intrascendente, teniendo en cuenta que los tres equipos clasificados, Herediano, Brujas y Puntarenas, tan solo esperaban los resultados del otro grupo. En todo caso, los florenses se alzaron con
el merecido premio de ganar las cuatro vueltas.

Regresando a las laderas del Irazú, colorido impresionante, con graderías teñidas de azul y rojinegras. Pasión y disputa dentro y fuera del terreno de juego, con esfuerzo de los contendores que intentaban introducir el balón en la red; mientras que al otro lado de la malla unos grupos virulentos se enfrascaban en peleas que ensucian el espectáculo.

Gritos de ¡azul, azul! resonando. Hasta que el golazo de Sergio Martínez premiaba a una comunidad ávida de triunfos y sueños. Y al otro lado del charco, los cartaguitos empujaban con idéntica pasión y entusiasmo.

Escribe Iván en un correo: “Ayer escuché el partido tan crucial, desde aquí lo vivimos como si estuviéramos en el estadio y hasta lo ‘invadimos mentalmente’. Fue genial, ahora toca Puntarenas - ¡Suerte! Y como dicen en España: ¡A por ellos!”.

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